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La de los chuetas es una historia muy triste
Notícies

Los chuetas

(Transcripción de la intervención de Mario Saban en la presentación del libro "Arrels xuetes, ales jueves" de Miquel Segura Aguiló en Lleida, el 16 de noviembre de 2006, organizada por Tarbut). 

Bajo el Imperio Romano, las comunidades judías se diseminaron por todo el imperio. Muestra de ello es que San Pablo iba, sinagoga por sinagoga, predicando el Evangelio (véase Hechos de los Apóstoles). Hay datos que confirman que, en los siglos III y IV, existe una comunidad de judíos, ya formada, en las islas Baleares. Esta comunidad se va desarrollando bajo las dominaciones posteriores, tanto visigoda como islámica.

Será, con la conquista de la isla por Jaume I, en 1229, cuando la estructura de la comunidad hebrea en Baleares será más importante y adquiere un gran desarrollo. Muchos de los judíos de Baleares apoyaron con financiación la reconquista cristiana de Jaume I. Era una comunidad económicamente muy poderosa que, en muchos casos, organizaban y fletaban empresas navieras. No hay que olvidar que las Baleares es un centro comercial estratégico del Mediterráneo occidental. Los judíos de Baleares comerciaban con Barcelona, el sur de Francia, el norte de Italia y Argelia.

El año en que esta comunidad recibirá el golpe de gracia coincide con el de Lleida: 1391. Es el año de las persecuciones generales a los judíos en toda la península, comenzando en Sevilla en marzo de 1391 y llegando a Lleida en agosto de ese año. En el mes de julio llega a Baleares esa gran persecución; unos 300 judíos fueron asesinados. En Lleida murieron 74 (según el historiador Lladonosa). Lo que quedó de la comunidad judía de Mallorca tras esa matanza, se convirtió en masa al cristianismo en 1435. Por tanto, en 1492, año de la expulsión de los judíos, ya no había judíos oficiales en las Baleares; eran “marranos” o, como más tarde se van a denominar, “chuetas” (cerdos o tocinos en mallorquín).

Cuando en 1478 se establece la Inquisición en Baleares, comienza un control de la pureza de la fe y de la raza. La Inquisición comienza a aplicar los “Estatutos de Limpieza de Sangre” a aquellas personas que descendían de los judíos que se habían convertido en 1435. Con el tiempo, estos descendientes de judíos comienzan a ser discriminados por la población. Todavía en esa época no podríamos hablar de chuetas sino de “marranos” o “conversos”. La palabra chueta aparece muy posteriormente, cuando en el año 1679, doscientos judaizantes son asesinados bajo tortura por la Inquisición. Hasta 1691, finales del siglo XVII, la Inquisición perseguirá a los descendientes de judíos conversos que, por otro lado, seguían casándose entre sí en una endogamia muy férrea debido a que los cristianos y la sociedad en general no los aceptaba.

En el año 1691, dos siglos después de la expulsión, la Inquisición realiza n auto de fe en el que aparecen los que pasarán a la historia como los 15 apellidos malditos. Estos 15 apellidos van a constituir lo que se denomina grupo chueta y son, estrictamente, los conversos descendientes de judíos perseguidos por la Inquisición en 1691. Estos apellidos fueron “sambenitados” y los “sambenitos”, en los que figuraban los apellidos de los chuetas, fueron colgados en las iglesias. (Por sambenitos se conoce al ropaje que la Inquisición colocaba a aquellos conversos que volvían a recaer en delitos de judaísmo).

Estos 15 apellidos que aparecen en 1691 son: Aguiló, Bonnin, Cortès, Forteza, Fuster, Martí, Miró, Picó, Pinya, Pomar, Segura, Tarongí, Valentí, Valleriola y Valls. Estos apellidos fueron declarados malditos, ellos y sus descendientes, y rechazados por la sociedad desde 1691 en adelante. Cuando hablamos de los chuetas no estamos hablando de todos los convertidos en 1435 sino de aquellos que fueron objeto de rechazo en 1691. Por tanto, nos encontramos en las Baleares a los descendientes de estos 15 apellidos malditos en 1691 (que hoy conforman un grupo de 30.000 chuetas) y, por otro lado, los apellidos de origen judío, descendientes de los judíos que se convirtieron en 1435 y que no entran en este grupo de 15 apellidos. Algunos investigadores apuntan que en Baleares habría hoy casi 100.000 descendientes de judíos. Los que fueron objeto de repudio y discriminación fueron estos chuetas, que hoy son un grupo de 30.000 personas.

El tema chueta es muy triste porque es la historia de una discriminación continua hasta hoy. En todas la épocas a lo largo de la historia se han producido conatos de discriminación; en muchas casos, dentro de la propia iglesia católica con los sacerdotes de origen chueta. Los sacerdotes de origen chueta en Baleares no podían ser sacerdotes dentro de Baleares, tenían que marcharse de la isla para ejercer como sacerdotes porque la sociedad les discriminaba por ser descendientes de judíos. Esta situación se daba, todavía, en el siglo XIX. Los sambenitos de las familias condenadas por la Inquisición en 1691 colgaron en las iglesias de Baleares hasta 1813.  

Esta discriminación continuó. En 1808 y 1823 se producían ataques a los comercios de los chuetas de mayor nivel económico, ubicados en la calle de la Platería. Hasta el año 1873 los descendientes de los chuetas de Baleares no fueron admitidos en las escuelas públicas. La historia es compleja, muy larga, porque cada pocos años se producían motines anti-chuetas dentro de las islas. Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de “cristianos viejos” se acercó a la Alemania nazi para planificar el exterminio de los chuetas de Baleares. Se proponía, incluso, habilitar un campo de exterminio en la isla de Cabrera para llevar allí a los 20 o 30.000 xuetas, descendientes de aquellos judíos malditos en 1691.

Llegamos a finales de siglo XX. Ramón Aguiló, elegido alcalde de Palma en 1979, recibió constantemente insultos y amenazas, en los medios de comunicación, durante toda su gestión que se prolongó hasta 1991. Según una encuesta realizada por la Universidad de Baleares en 2001, un 30% de los mallorquines afirmaban que no se casarían con un chueta.

La publicación en 1966 del libro “Los descendientes de judíos conversos en Mallorca”, de Miquel Forteza i Pinya, supuso una gran revolución porque reveló que muchos generales de Franco tenían antepasados chuetas y, por tanto, eran chuetas. En 1994 aparece publicado otro libro, “Memoria chueta”, escrito por Miquel Segura Aguiló, que va a crear, de nuevo, una gran controversia: se discutirá si los chuetas están manchados o no de sangre y si ellos, descendientes de judíos, pueden normalizar su situación dentro de la isla.

Los chuetas, como grupo, son multiformes, no hay grupo como tal. Chuetas son los descendientes de judíos que tienen estos 15 apellidos malditos. Todos piensan diferente. Pero muchos chuetas comenzaron, en la década de los 60, a revalorizar la cultura hebrea y a simpatizar con el Estado de Israel. Y muchos de ellos decidieron, en 1959, volver al judaísmo. Ese año, un grupo de 30 familias chuetas, dirigido por Cayetano Martí Valls, decidió convertirse al judaísmo y regresar a Israel. Hubo un intento de vuelta, en cierta forma frustrado. A finales del siglo XX, vuelve a surgir un nuevo grupo que revaloriza la cultura hebrea y fundan “Arca - Legado judío”. Uno de los fundadores es Miquel Segura. Este grupo protagoniza un retorno a su origen judío, un reconocimiento de su judaísmo, pero cada uno desde su perspectiva; unos de manera religiosa (se consagra y se ordena al primer rabino chueta Nissan Ben Abraham, probablemente el único caso de vuelta al judaísmo ortodoxo) y otros, a través de la cultura. Hasta la actualidad sigue habiendo endogamia, aunque leve, entre los chuetas, por esta discriminación que han sufrido y sigue existiendo.

Esta historia es muy dolorosa. Es un grupo perseguido por ser judíos pero eran devotamente cristianos. La gran mayoría de los clérigos que dio Mallorca provienen de las familias chuetas. Intentaban demostrar así su acendrado catolicismo pero estos clérigos fueron discriminados dentro de la propia iglesia. Y como fueron discriminados durante tanto tiempo, muchos de sus descendientes están regresando al judaísmo. Los primeros atisbos de judaísmo en los chuetas se producen como reacción a la Guerra de los Seis Días, de 1967, cuando constataron que el pueblo judío no era cobarde sino que militarmente podían combatir en las guerras como cualquier pueblo. Eso propició un renacer del orgullo judío, de cultura o de origen, entre todos los chuetas y ese fue el inicio de un retorno que les ha llevado, a muchos de ellos, a adoptar conciencia judía. Algunos chuetas de Mallorca le han pedido al Rabinato la reincoporación al pueblo de Israel y la doble nacionalidad. Esa es su situación en la actualidad.