Catalan
Shoá
TRAGEDIA EN SALÓNICA
Romero Radigales presionó a los alemanes para que liberasen a los judíos de origen español. A pesar de los esfuerzos de Radigales, 45.000 judíos de Salónica fueron asesinados. El cónsul general de España en Atenas salvó la vida a varios centenares de judíos de origen sefardí al conseguir que Alemania les deportase a España y no al campo de concentración de Bergen Belsen
La ciudad griega de Salónica guarda en sus calles la difícil historia de los judeoespañoles expulsados de España en 1492 por los Reyes Católicos. Salónica fue hasta la II Guerra Mundial el paradigma de ciudad receptora de la inmigración judía, más especialmente de los sefardíes cuya aventura está indeleblemente unida a esta urbe, la segunda más grande de Grecia. Una ciudad que durante siglos habló español antiguo y sobre la que los nazis aplicaron a fondo su antisemitismo genocida. Sólo la actuación memorable de Sebastián Romero Radigales, cónsul general de España en Atenas entre 1944 y 1945, mitigó la masacre gracias a una tenacidad que permitió salvar del exterminio a unos centenares de sefardíes. Sin embargo, más de 45.000 no tuvieron la misma suerte.
Los archivos nacionales del Reino Unido conservan decenas de documentos originales, principalmente alemanes, aunque también los hay españoles y británicos, que permiten observar de cerca la persecución nazi a los judíos de Salónica.
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DÍA DEL RECUERDO Y DEL HEROÍSMO
Nos envia Simy:
gracias a Ana Nuño
gracias a Graciela Kohan
 
http://neguevandme.blogspot.com/2008/04/el-deber-de-la-memoria-yom-hasho.html
 
DÍA DEL RECUERDO Y DEL HEROÍSMO

1 de mayo
26 de nissan

"¿Quién hablaría de ellos si no hablamos nosotros? ¿Quién incluso pensaría en ellos? En larga amnistía moral acordada a los asesinos, los asesinados nos tienen solo a nosotros para pensar en ellos. Si dejáramos de pensar en ellos, completaríamos su exterminio y ellos serían definitivamente aniquilados. Los muertos dependen enteramente de nuestra lealtad. El pasado nos necesita para ayudarle, para recordárselo a quienes quieren olvidar". Estas palabras mas o menos así fueron escritas por Vladimir Yankelevich, un filósofo francés y las hacemos nuestras en este día de Recordación que es Iom Ha Shoá y que se evoca el 22 de Nissan.
Por esa razón convocamos al pasado para no olvidar y para homenajear a la dignidad judía. En el día de Iom Hashoá recordamos y homenajeamos a todos los que resistieron de todas las maneras posibles. El nazismo no solo determinó el aniquilamiento del judaísmo europeo, no le alcanzó con el asesinato y el genocidio, añadió el sufrimiento del escarnio, la indignidad y la humillación, la crueldad extrema y perversa de los verdugos se cebó en las víctimas gozando de su sufrimiento. A través de ellos trató de demostrar que los asesinados eran merecedores de su fin, porque no integraban el género humano. Sin embargo existieron innumerables actos de arrojo, valentía y solidaridad humana. Cuando se levantaron las paredes del gueto encerraron dentro de sus muros a judíos ortodoxos, seculares, a judíos conversos y a los que eran descendientes de aquellos y que asistían a las tres iglesias que también se hallaban allí. También estaban los nacionalistas polacos, los judíos asimilados como se nos ha mostrado en el film "El Pianista", los judíos comunistas, los bundistas y las diferentes variantes que componían el sionismo polaco, gente de todas las profesiones y de todas las edades, provenientes de todas las clases, diferenciados por el lenguaje, la cultura y las creencias. Las formas de resistencia abarcaron desde las actividades culturales que implicaban la existencia de diversos estudios, aún los científicos, representaciones teatrales, actividades musicales, la publicación de un periódico clandestino, la lectura de libros, el registro histórico de la existencia en el gueto llevado a cabo por Ringelblum debidamente escondido para que pudiera ser conocido por la posteridad.
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SURGEN NUEVAS PISTAS SOBRE UN GRAN MISTERIO DEL HOLOCAUSTO

Por ARTHUR MAX y RANDY HERSCHAFT

Budapest, noviembre de 1944: Otro tren alemán es colmado de judíos a ser llevados a Auschwitz. Un joven diplomático sueco se abre paso entre unos guardias de la SS nazi y se sube al techo de un vagón de ganado.
Ignorando las balas de los guardias, se asoma y le pasa decenas de pasaportes falsos a la gente debajo suyo, que queda de este modo bajo la protección del gobierno sueco. Le ordena a todo aquel que recibió un pasaporte bajar del tren y subirse a unos vehículos que había llevado. Los guardias observan todo esto atónitos.
Raoul Wallenberg era un funcionario menor de un país neutral, de buenos modales y aspecto ordinario. Fue reclutado por Estados Unidos, que lo envió a Hungría para salvar judíos. Mediante amenazas, engaños y sobornos, evitó la deportación de unas 20.000 personas y la matanza de otras 70.000 en el gueto judío de Budapest.
El 17 de enero de 1945, pocos días después de la llegada de los soviéticos a la capital húngara, Wallenberg, quien tenía 32 años, y su chofer, Vilmos Langfelder, se fueron con una escolta rusa y nunca más se supo de ellos.
Dado que puso un destello de humanidad en el Holocausto, se le han rendido todo tipo de tributos. En numerosos países hay calles que llevan su nombre y su rostro ilustra estampillas.
Los investigadores, no obstante, todavía no han dilucidado dos grandes misterios: Por qué fue arrestado y si murió realmente en manos de los soviéticos en 1947, como se cree.
Documentos que salieron a la luz recientemente arrojan luz sobre otro interrogante: el de si Wallenberg estuvo relacionado, directa o indirectamente, con un servicio supersecreto de inteligencia estadounidense conocido como "the Pond" (el Estanque), que operó en la última parte de la Segunda Guerra Mundial, cuando aumentaban las suspicacias de los soviéticos en torno a las intenciones de Occidente en Europa oriental.
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EL TREN "LEICA" DE LA LIBERTAD
 
     Leica es la pionera de las cámaras de 35 mm. En realidad, no fue exactamente la primera cámara fotográfica que usó película de 35 mm, pero fue la primera en ser ampliamente publicitada y exitosamente comercializada.
     Se trata de un producto alemán, preciso, minimalista, sumamente eficiente. Detrás de su aceptación mundial como herramienta creativa, había una firma familiar, orientada socialmente, y que, durante la era nazi, actuó con gran generosidad y modestia.
     E. Leitz Inc., diseñador y fabricante del producto fotográfico más famoso, salvó a sus judíos.
     Y Ernst Leitz II, el patriarca protestante de ojos de acero que encabezaba y dirigía la firma, mientras el Holocausto se cernía sobre Europa, actuó de tal forma que se ganó el mote de "El Schindler de la industria fotográfica".
     Según George Gilber, un escritor veterano en tópicos de fotografía que contó la historia en la última convención de la Sociedad Histórica Leica de América, en Portland, Oregon, la Leitz Inc., fue fundada en Wetzlar en 1869, tuvo una tradición de comportamiento muy humano hacia sus trabajadores. Pensiones, licencias por enfermedad, seguro de salud - todo esto fue instituido tempranamente en Leitz, que dependía   en su fuerza de trabajo de generaciones de empleados muy preparados - muchos de los cuales eran judíos.   

     El "Tren Leica de la Libertad" (el Leica Freedom Train").
     Tan pronto como Adolf Hitler fuera nombrado canciller de Alemania en 1933, Ernst Leitz II comenzó a recibir llamados frenéticos de sus asociados judíos, pidiendo su ayuda para hacerlos salir del país a ellos y a sus familias.
     Como cristianos, Leitz y su familia eran inmunes a las leyes de Nuremberg, que restringían el movimiento de los judíos y limitaban sus actividades profesionales.
     Para ayudar a sus trabajadores y colegas judíos, Leitz estableció en forma muy discreta lo que ha sido conocido entre los historiadores del Holocausto como "El tren Leica de la libertad", una forma encubierta de ayudar a judíos a abandonar Alemania con el pretexto de tratarse de funcionarios de Leitz con misiones asignadas en el extranjero.  
     Y así, empleados, vendedores, miembros de sus familias, y aun amigos de miembros de sus familias fueron "asignados" a oficinas de ventas de Leitz en Francia, Inglaterra, Hong Kong y los U.S.A.
     Las actividades de Leitz se intensificaron luego de la "Kristallnacht" de noviembre de 1938, durante la cual se incendiaron comercios judíos y sinagogas a lo largo de Alemania.
     Al poco tiempo "empleados" alemanes desembarcaban del transatlántico Bremen en Nueva York y de allí se dirigían directamente a las oficinas de Manhattan de Leitz Inc., donde los ejecutivos rápidamente les encontraban  empleos en la industria fotográfica.
     Cada nuevo arribo traía alrededor de su cuello el simbolo de la libertad: una nueva Leica.
     Los refugiados recibían un estipendio hasta que lograban encontrar un empleo.  Con esta migración, llegaron diseñadores, técnicos en reparación, vendedores, expertos en marketing y escritores para la prensa fotográfica.      
      Manteniendo esta historia en un muy bajo perfil, el "Tren Leica de la Libertad" llegó a su pico máximo de actividad en 1938 y principios de 1939, enviando grupos de refugiados a Nueva York cada pocas semanas. Pero, con la invasión de Polonia el 1 de setiembre de 1939, Alemania cerró sus fronteras. Hasta entonces, cientos de judíos en peligro lograron escapar a América, gracias a los esfuerzos de los Leitzes.
      Cómo lograron Leitz II y su personal realizar todo esto?
      Leitz Inc. era una marca internacionalmente reconocida, que le daba buen nombre al recién surgido Reich. La empresa producía sistemas ópticos diversos para los militares alemanes.
     Además, el gobierno nazi estaba desesperadamente necesitados de moneda extranjera fuerte, y el más importante mercado para los productos ópticos eran los U.S.A.
     A pesar de ello, miembros de la familia  Leitz y la firma, sufrieron por sus buenas acciones. Un ejecutivo importante, Alfred Turk fue encarcelado por ayudar a los judíos, y fue liberado luego de pagar un importante soborno. La hija de Leitz, Elsie Kuhn-Leitz, fue encarcelada por la Gestapo al ser encontrada en la frontera, ayudando a mujeres a cruzar hacia Suiza.   
     Eventualmente, quedó en libertad, no sin antes haber sufrido un muy rudo tratamiento durante los interrogatorios a que fue sometida.
     También cayó bajo sospecha al intentar mejorar las condiciones de vida de 700 a 800 trabajadoras esclavas ucranianas, que haíian sido asignadas a trabajar en la planta durante los años 40.  
     (Luego de la guerra, Kuhn-Leitz recibió numerosos honores por sus esfuerzos humanitarios, entre ellos: "Officier d'honneur des Palms Academic", por parte de Francia en 1965, y la medalla Aristide Briand de la Academia Europea en los años 70).
     Por qué esta historia no fue contada hasta hoy? Según el fallecido Norman Lipton, un escritor freelance y editor, la familia Leitz no deseaba publicidad por sus esfuerzos heroicos.
     Solo cuando el último miembro de la familia Leitz falleció, salió a la luz la historia del "Tren Leica de la Libertad"
     La historia es ahora tema de un libro, "La mayor invención de la familia Leitz: El Tren Leica de la Libertad" por Frank Dabba Smith, un rabino nacido en California, que vive actualmente en Inglaterra.
     Estaba seguro que muchos estarían interesados en este asunto histórico, tan poco conocido, y que merecía ser traído a la luz.
 
LOS ROSTROS DE AUSCHWITZ
Los rostros de Auschwitz, fotografiados por los agentes de las SS
 
Consideradas las únicas fotos que dan cuenta de la llegada de judíos a un campo de exterminio, las más de doscientas imágenes captadas entre 1943 y 1944 por dos agentes de las SS han sido recogidas en el libro 'Auschwitz. El álbum fotográfico de la tragedia', presentado hoy en su edición española.
 
'Tal vez pueda haber humanidad detrás de la cámara', ha afirmado el vicepresidente de la Fundación para la Memoria de la Shoah, Serge Klarsfeld, quien ha explicado que las personas que han estudiado las fotografías han llegado a una conclusión: 'O el álbum fue un encargo oficial abortado por contener fotos comprometidas, o fue una iniciativa personal de dos SS que eran antropólogos'.

Pero la historia que se descubre detrás de este 'documento extraordinario' es mucho más amplia, ha subrayado la directora de Casa Sefarad-Israel en Madrid, Ana Sálomon.

El álbum cuenta tanto la historia de Lili Jacob, la superviviente de Auschwitz que halló el álbum poco antes de ser liberada, y de otros muchos judíos exterminados, como la de la investigación llevada a cabo durante años por Serge Klarsfeld, 'un historiador, abogado y escritor que ha dedicado su vida a rescatar el honor y la integridad de las víctimas de la barbarie nazi', ha dicho Sálomon.

'Auschwitz. El álbum fotográfico de la tragedia' (Ediciones Metáfora), que se publicó por primera vez en los años ochenta y fue traducido a varios idiomas, revela el auténtico proceso de selección y exterminio de los judíos que, de otra manera, 'sólo tendríamos a través de los recuerdos de los supervivientes', según Klarsfeld.

El álbum original, conservado desde agosto de 1980 en los archivos en Jerusalén de Yad Vashem, -la autoridad para la Memoria de los Mártires y Héroes del Holocausto-, fue encontrado casualmente en un cajón por Lili Jacob en abril de 1945, cuando, enferma de tifus, buscaba ropa de abrigo en un barracón cerca de Mauthausen, a donde había sido enviada desde Auschwitz.

Lili Jacob, entonces con 19 años, se reconoció a sí misma a su llegada al andén de Auschwitz, a su familia (ella fue la única superviviente entre sus padres, sus abuelos, cinco hermanos, dos tías y siete primos) y a algunos vecinos de Bilke, su aldea en los Cárpatos, en la actual Ucrania.

Tras volver sola a su pueblo, un rabino le aconsejó que llevara el álbum a la comunidad judía de Praga, donde le dieron 30.000 coronas a cambio de copias de algunas de sus fotografías.

Con el dinero, Lili, que ya se había casado y tenía un hijo, emigró a Estados Unidos y guardó celosamente el álbum. Desde 1950 a 1980 no se supo nada del tema hasta que Serge Klarsfeld, que hoy en Madrid ha rememorado con emoción toda esta investigación, dio con el paradero de ella, en Miami, y le dijo: 'Este álbum tiene su sitio en Yad Vashem'.

De hecho, Klarsfeld ha destacado que estas fotografías componen el 'documento más valioso' de dicha institución, pues muestran 'imágenes auténticas' de judíos llegando al campo de concentración de Auschwitz, su selección, el requisamiento de sus bienes, y su conducción, sin ellos saberlo, a la muerte en la cámara de gas.

La presentación del libro se ha celebrado en la Casa Sefarad Israel dentro de los actos conmemorativos por el Día Oficial de la Memoria del Holocausto, que se celebrará el próximo 27 de enero.