Spanish Catalan English French German Hebrew Italian Portuguese Yiddish
OLMERT

Israel se retiró ayer por la mañana de Gaza, agobiado seguramente por la presión internacional que, una vez más y contando con la impagable ayuda de los periodistas y las agencias internacionales de prensa, se empeña en querer ver sólo una parte del problema. Pocas horas antes de la retirada, el Primer Ministro Ehud Olmert, se había mostrado terminante. Ignoro si los corresponsales extranjeros destacados en Israel transmitieron las palabras del mandatario correctamente, pero yo voy a reproducirlas aquí tal como me llegaron a través de mis cauces habituales. “Se ha de tener en cuenta-dijo Olmert- que Israel está defendiendo a sus ciudadanos del sur”. “Nadie tiene derecho –continuó- a impartir sermones morales a este país. Nuestra nación asume y asumirá la acción fundamental de defender a su población contra el ataque de misiles. Ha de quedar claro –sentenció- que el Estado de Israel no tiene intenciones de detener la lucha ni siquiera por un momento. Continuaremos las acciones militares con toda nuestra fuerza y hemos de estar preparados para un aumento de las operaciones, incluso pensando en una acción de gran alcance para que la seguridad de Israel sea real y tangible”.

 

Pocos días antes la última escalada de la tensión, la embajada israelí en España emitió una nota de prensa que, como viene siendo habitual, tuvo nulo o escaso eco en la prensa de nuestro país. La nota en cuestión explicaba que los cohetes que los terroristas de Hamas lanzan desde Gaza hacia el sur de Israel no son en absoluto “artesanales”. Los cohetes Qassam y las bombas de mortero –por no hablar de las balas de los francotiradores- son munición auténtica fabricada en centros especializados. La nota insistía en el hecho que en los últimos tiempos los mencionados cohetes han sido perfeccionados, hasta el punto que su precisión y su capacidad de alcance y destrucción es ahora mucho mayor. Israel abandonó Gaza –obligando a los colonos judíos a hacerlo bajo la amenaza de su propio ejército- en agosto de 2006, y desde entonces lo único que ha conseguido es que los terroristas de Hamas utilicen esta franja para bombardear la ciudad israelí de Sderot, sembrando el pánico y la destrucción entre sus habitantes. Aquí lo que pasa es que cuando Israel se defiende de los terroristas la prensa europea dice que su ejército “mata activistas”, mientras que cuando los muertos son judíos se trata del “lanzamiento de cohetes artesanales”. Doble vara de medir, se llama eso. ¿O es algo peor?