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La Muerte y la Memoria

Estuve en Europa Central – Praga y Budapest- donde también me topé con la triste realidad de la muerte: la de los cientos de miles de judíos que los nazis asesinaron en la antigua Checoslovaquia y en Hungría. En la ciudad de Praga perecieron 80.000 judíos. En las paredes de la sinagoga denominada “Vieja-Nueva” están escritos los nombres de muchos de ellos, los que han podido ser recopilados tras un exhaustivo trabajo de investigación. Contemplar las hileras de nombres en los muros sagrados provoca escalofríos. En el piso superior de la sinagoga se exhibía una exposición de dibujos infantiles realizados por los niños y niñas recluidos en los campos de exterminio. En medio del horror, los chiquillos imaginaban paisajes verdes con ríos muy azules, pero también monstruos alados que se llevaban a sus seres queridos. Una cría que debía tener la edad de mi nieto mayor dibujó una Jerusalem imaginaria, con el mar que llegaba hasta el linde de las murallas y unas palmeras tropicales en pleno desierto de Judea.

Hubo otros miles de muertos en Checoslovaquia después del Holocausto judío: los que provocó otra locura humana del siglo pasado en nombre de la paz y la igualdad entre los hombres. En el denominado “Museo del Comunismo” los checos han querido perpetuar el horror del régimen totalitario y cruel que les oprimió desde 1948 a 1989. Checoslovaquia pasó de la opresión nazi a la barbarie comunista y los habitantes de Praga –una de las ciudades más bellas del mundo- no parecen dispuestos a olvidarlo. Por eso guardan buena memoria del horror, para que no vuelva a repetirse. El barrio judío, uno de los más señoriales, conserva el recuerdo de unos ciudadanos que perecieron sólo por ser diferentes. Existe un importante testimonio material y espiritual que nos dice que Praga fue judía. Le expliqué a nuestro guía que los judíos mallorquines, que también tuvimos nuestro pequeño holocausto, somos, pese a todo, mucho más desgraciados, ya que incluso la memoria nos ha sido robada. La jornada cultural de mañana domingo es sólo un intento de salvar algunos pequeños flecos de nuestra perdida historia. Algo es algo pero a mi no me basta.

Artículo Publicado en ÚLTIMA HORA. 1/09/2007.